
Era un día como cualquier otro, yo aburrida del argetreo diario había decidido salir al mall y relajarme mientras miraba los escaparates.
llame a una amiga le pregunte si estaba disponible y nos juntamos, como era obvio empezamos la charla sobre temas superficiales, como le había ido en la u, lo lindo que era el chico de segundo año, como estaba el PMB (producto masculino en bruto) en su curso, en fin temas clásicos, nada que me hiciera sospechar el vuelco que daría el día...
Tomamos un helado y nos sentamos mientras miraba como la gente caminaba con caras agotadas y/o extaciadas por las compras entonces recordé que no habíamos ido a mirar a Zara, y partimos a ver la ultima tienda que nos quedaba en el tintero.
y los vi...
fue amor a primera vista, de eso que solo se ve en las películas de Romeo y Julieta (me refiero a todas sus versiones), los mire y les sonreí mis ojos brillaron, y si ellos hubieran tenido ojos estoy segura de que habrían brillado también, fue como si en el fondo sonara la canción She de Elvis Costello, mientras todo se volvía mas lento y los colores se suavizaban, comenzaban a crecer repentinamente flores entre las camisas en descuento y las chaquetas de estilo militar, y yo me imaginaba a mi danzando y saltando hacia ellos tomándolos y fundiéndonos en un tierno abrazo...
sin darme cuenta de forma casi hipnótica camine hacia ellos y los tome, entonces entremedio algo se asomo, cual alfiler que rompe una burbuja, era la etiqueta que venia a romper mis fantasias...
no tenia dinero, nada en absoluto... mire a todas parte busque alguna alternativa viable, asaltar un banco... no, muy dramático, rogarle a la vendedora que me los fiara... no, demaciado patético, pedirle plata a mi amiga... no, ella estaba igual de des financiada que yo, y entonces mi mente que trabajaba como nunca hayo una solución, pedirle a mi madre que me los comprara.... perfecto!
me separe de ellos con un tremendo esfuerzo y me fui directo a mi casa, me mire en el espejo al rededor de una hora ensayando caras dramáticas y discursos elocuentes sobre la productividad y el calzado... incluso el llanto era opción, cualquier cosa servía...
hable con ella, me mostré primero complaciente, luego segura, mas tarde algo avergonzada, por supuesto un tanto desesperada y para finalizar agonizante... y lo conseguí, a los tres días partimos yo, y mi muy estimadisima madre a ver aquellos zapatos, si, los zapatos de mis sueños.
entre a la tienda con una sonrisa de oreja a oreja que poco a poco se fue devanesiendo... los zapatos... ¡los zapatos no estaban!... busque a un vendedora y le explique mi precaria situación, ella comprensiva me ayudo a buscarlos, y entonces los vi era como si hubieran pasado años entre nosotros, pero ellos seguían igual, ahí, dignos... orgullosos.me acerque de forma memorable, solo faltaba don Francisco y el reencuentro hubiera sido completo, los tome nuevamente, mis sueños no le hacían justicia, me los probé, se veían maravillosos, armoniosos como si por fin hubieran encontrado su lugar en el mundo y me quedaban... ¡grandes!
mire la talla eran 37 un pequeño deslis, a cualquiera le pasa pero eso no arruinaría el momento, la talla correcta y ya esta, un 35 pedí a la vendedora quien amablemente me entrego un par, nuevamente era todo perfecto me pare y ¡ grandes!.. pero bueno a cualquiera le pasa la tercera es la vencida, mire el zapato y me di cuenta de que era 36 se lo dije a la vendedora y ella negando con la cabeza me respondió
-lo siento, es lo mas chico que tenemos...
quede helada y me desprendí de los zapatos como si quemaran, me los intente imaginar con unos 3 calcetines, pero no, eso los habría arruinado, salí de la tienda lo mas rápido que pude y entonces entendí a Scarlett O'hara cuando ve a Rhett Butler irse, es como si a los zapatos fueran indiferentes a mi dolor y me dijeran "francamente querida, me importa un bledo"...
...y lo pude comprender, debí haber asaltado el banco.

2 comentarios on "Aquellos Zapatos"
a mi igual me a pasado aunk alrevz me quedan chicos :)
JAJAJ a mi solo me sucede que ya no estan!
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